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LA FIRMA DE LA PAZ, LAS MUJERES Y EL ARTE.

Ayer, 26 de septiembre del 2016, el Estado colombiano y la guerrilla de las FARC-EP le demostraron al mundo que no importa si un conflicto, una disputa o una pelea lleva décadas, no importa siempre y cuando exista la intención de pacificar, perdonar, entender, dialogar y proponer un nuevo país reconstruido a través de la reconciliación y el entendimiento. Para que nunca más se vuelva a repetir. Para que las víctimas tengan el derecho de saber lo que pasó, por qué pasó, que haya responsables más no victimarios.

Es la victoria de los dos bandos que se oponían, es la victoria de un territorio, sinceramente, es de lo más educativo que le ha podido pasar a este país.

Por otro lado sigue la lucha de las mujeres por alcanzar la equidad, por ser tratadas con justicia, por ser reconocidas por sus méritos y esfuerzos más que por su edad y apariencia. Es una lucha que al ritmo que vamos, tardaríamos casi un siglo en culminar. Pero gracias al arte, podemos escuchar esas voces femeninas que nos muestran el mundo de una manera completamente diferente. Pues la historia ha sido narrada por hombres, lo que sabemos es lo que esos hombres conocieron y lo que desconocemos es también lo que ellos desconocieron o desconocen aún. Como dice la Nóbel de literatura, Svetlana Alexiévich, cuando afirma que "Todo lo que sabemos de la guerra lo sabemos por la voz masculina".

Es por eso que hoy recuerdo la entrevista que le hizo The Guardian el pasado julio, a la gran artista bogotana Doris Salcedo, quien ha entendido la ciudad en la que nació, ha asimilado las calles que transita y los lugares que a pesar del tiempo, siguen teniendo memoria. Su obra se ha centrado en el conflicto y la violencia en Colombia. Sus obras revelan señales e ideas de su sentir más que el mostrar una realidad.

Obras que ayudan a todo un país a hacer el duelo, a perdonar pero no a olvidar, y no desde la connotación negativa que tiene el adagio de "perdono pero no olvido", no desde la vendetta, no desde la revancha; desde el entendimiento para no ser maleables, desde la memoria para ser capaces de reconocer nuestros errores y proyectar nuestros aciertos.

Es un buen momento para la paz, las mujeres y el arte. Todos sinónimos.